Caminos sin rumbos, oscuridad que arropa de ellos, risas del destino, cadenas de soledad, arrogancia de la brisa, cansancio de mi enemistad. Cosas del destino que me atraen a lo mismo, el camino lo recorro, pero no salgo de él. Son todos los días que alimento a mi corazón y esperanzas de solo ver tu sonrisa, de solo querer abrazarte en las noches mientras mi espada brilla; el deseo de abrazarte solo calienta mi pecho frio.
¿Cuándo vendrá? La hiel consume mi sangre si tu no estas. ¿Cuánto durará? Mientras no estés… para siempre. ¿Y qué es eso que me inunda? Es la esperanza, que destruye la soledad y da energía a mis venas.
Amor, miel florece de tus labios, sueño que juego con tu boca y apuntando nuestras cabezas a una estrella, ilumino tu sufrimiento.
Espada, nunca traicionera, bastón de mi agonía u dolor, sígueme en esta lucha, guíame en su sendero, escucha la armonía, mueve a mi alegría, ríndete ante mi amor, busca a mi doncella y enséñame a solo vivir de ella.
¿Qué camino queda? El de seguir buscándote, el de seguir en mi caminar. Doncella mía, enséñame a caminar, pues nunca solo yo podre encontrar la forma de ser libre… quiero despertar: pensando en ti, bañándome de ti… viviendo de ti.
lunes
Cuore di Lancelot
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